DONT TOUCHT MY EGGS (MOLESTADORES PROFESIONALES) PDF Imprimir E-Mail

¿A quién no le ha tocado compartir patio de butacas con un molesto acompañante que tose, come, cuchichea o le suena el móvil y no te deja concentrarte en el espectáculo? CLAN DE BICHOS y nuestros cómplices de WATABATA gritan DONT TOUCHT MY EGGS!!!. Profesionalizamos el innoble acto de molestar dentro del festival DO NOT DISTURB de Espacio Menosuno (c/Palma 28).

 

 

 


 

CLAN DE BICHOS estrena DONT TOUCHT MYEGGS!!!, lo que parece ser una actuación convencional, es decir: unespacio-escenario donde unos actores, muy circunspectos y concentradosbailan a lo contact. Y del otro lado un puñado de sillas con suscorrespondientes espectadores aposentados, y los que no cupieran, ocupiesen, acomódense en el suelo, pero todo muy atentos a laperformance. Por supuesto la cosa tiene truco...
 
Asistimos a la interpretación de una pareja que realiza una danza al límite de lo ridículo (Pablo y Victoria, nuestros actores cómplices de WATABATA) y otra escena de discusión chico-chica sin demasiado interés. Apenas empieza la actuación y ya algunos espectadores comienzan a molestar al resto: el que come patatas haciendo ruido y además salpica y desmiga su bocadillo de chorizo en el pantalón del vecino; el enfermo que tose y se suena sonora y constantemente; la que le suena el móvil; el que hace fotos con flash; una que enciende un cigarro; el que habla en voz alta y se queja de las molestias de los demás, y así hasta 12 molestadores de todo tipo, edad y condición cuyo máximo exponente es India, una bebé de apenas 2 meses que llora incesantemente (luego supimos que era su propia madre la que incomoda a la pobre criatura para hacerla participar en tan siniestra representación).
 

 

 

Así no hay quien actúe. Efectivamente: en un momento dado Pablo, harto de tanto trastorno provocado por un público inaguantable, estalla un huevo en la cabeza de la madre que es incapaz de callar el llanto de su bebé. Estado de shock. En ese momento la actuación da un giro de 180 grados: los 12 molestadores, incluido un mendigo que estaba en la puerta del local y que se cuela en Menos Uno a mitad de actuación (Iñaky Salas), todos ellos al grito unívoco de DONT TOUCHT MY EGGS!!! se levantan y ocupan el escenario, ante los ojos atónitos de los espectadores verdaderos que, lejos de asistir a una obra de teatro más o menos vanguardista y aburrida, se descubren rodeados de un público de infiltrados formado por molestadores profesionales. ¡Y para colmo les echan a todos a patadas y les dan con la puerta corrediza en las narices!

 
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