El niño listo, de Susana Sánchez es el monólogo cruel de un niño de 6 años que quiere ser el más listo de su clase. La obra fue finalista en el IX Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero 2007.
IX CERTAMEN DE TEATRO MÍNIMO RAFAEL GUERRERO 2007
Título: EL NIÑO LISTO
DE SUSANA SÁNCHEZ
Dedicado a todos los niños que lloran cuando sacan un 8
porque quieren un 10.
EL NIÑO LISTO
Hola, soy el niño más listo de mi clase. Soy tan listo que siempre que la señorita pregunta algo en clase sé la respuesta antes de que ningún otro niño la sepa, y aunque alguna vez algún otro niño también ha sabido contestarla y ha levantado la mano al mismo tiempo que yo, si he tenido la mala suerte de que la señorita eligiera al otro niño para contestar, mientras el otro niño decía la respuesta correcta en voz alta yo también la decía en voz baja, así la señorita se daba cuenta de que yo también la sabía. (Pausita.) Una vez la señorita me dijo que no hiciera eso, que no hacía falta que susurrara la respuesta porque podía distraer al otro niño. Pero la señorita no puede evitar que diga la respuesta correcta sin que salga el sonido, así que ahora hago el play back de la respuesta del otro niño. De todas formas muchas veces el otro niño, al que la señorita decía que contestara en lugar de decirme que contestara yo, se equivocaba y entonces yo levantaba la mano todavía más alto y la señorita no tenía más remedio que decirme a mí. (Pausita.) Soy tan listo que la profesora ya no me deja contestar a sus preguntas. Cuando levanto la mano el primero ella siempre dice: “Tú no, que ya sé que la sabes”. Ahora ni siquiera tengo que escuchar la pregunta, me basta con levantar la mano y esperar un poco hasta que a alguno de los otros niños le da tiempo a saberla y levanta la mano para que la señorita le diga que conteste él. Está claro que yo la sé porque llevo todo el tiempo con la mano levantada. (Pausita.) He aprendido a leer yo solo. Es muy fácil. En clase la señorita está todavía con lo de la Lcon la A “la”. La primera palabra que yo leí fue “serpiente”. Mi mamá se quedó con la boca abierta. Me dijo que dónde había aprendido a leer y yo le dije que yo solo, fijándome, es muy fácil. La s con la e seeee, luego la r, serrr- pi- en-te. Es muy fácil. Serpiente es mi palabra favorita. Cuando salgo del colegio le llevo a mamá el libro de lectura y así puedo aprender nuevas palabras con ella y luego cuando llego a clase al día siguiente ya sé un poco más que los otros niños. Mi mamá me quiere mucho porque soy muy listo y le dice a todo el mundo que he aprendido a leer yo solo con cuatro años. Un día que mi mamá llegó un poco tarde a recogerme del colegio la mamá de otro niño llevaba una carta y yo le leí la palabra “transplante”, y la mamá del otro niño se quedó muy asombrada de que fuera un niño tan listo y supiera leer una palabra tan difícil como “transplante”. Su hijo no sabe leer y eso que tiene cinco meses y siete días más que yo. (Pausita.) Lo primero que aprendí a escribir fue mi nombre, me enseñó mi mamá y luego se lo escribí en la pizarra a la señorita delante de los otros niños. Como lo sé todo la señorita ya nunca me pregunta y me ha dado un libro gordo para mí solo mientras ella enseña a los otros niños todo lo que yo ya sé. La señorita le ha dicho a mi mamá que como soy tan listo puedo saltarme un curso porque como los otros niños van más despacio yo no tengo nada que hacer hasta que ellos aprendan todo lo que yo ya sé y me aburro. No quieren que me desmotive pero es muy difícil estar motivado si tengo que esperar a que los otros niños me alcancen, y además eso es imposible porque yo voy leyendo los carteles mientras voy en el autobús y luego estudio en casa mientras los otros niños están viendo los Lunnis. (Pausita.) Como este curso ya está empezado no tengo más remedio que seguir en él y acabarlo, pero mientras llega el momento de saltarme un curso la señorita le ha dicho a mi mamá que me apunte a clase de música. Como soy muy pequeño tengo que ir con mi mamá para que nos enseñen a los dos. Mi mamá está muy contenta y me ha comprado un pianito pequeño a pilas. Lo que pasa es que ya sé más que mi mamá porque mi mamá aprende mucho más despacio que yo y el profesor ha dicho que ya no hace falta que venga mi mamá. Además mi mamá no puede aprender en ese pianito tan pequeño porque ella tiene los dedos más gordos que yo y para pulsar las teclas da siempre con el mismo dedo y eso no se puede hacer. Yo le he dicho muchas veces que tiene que poner cada vez un dedo. Así. El profesor dice que voy muy bien, soy el niño más pequeño de la clase pero ya sé dar a todas las teclas cada vez con un dedo distinto. Ahora mi mamá espera fuera hasta que acabo la clase, pero no le importa porque está muy orgullosa de mí. Mi padre no sabe tocar ningún instrumento. Mi mamá dice que yo tengo muy buen oído. (Pausita.) La señorita dice que está muy contenta de que el año que viene vaya a saltarme un curso aunque así ya no podrá darme clase nunca más. La señorita dice que nunca había tenido a un niño tan listo como yo. Sin embargo, el otro día, mientras leía el periódico a mi padre, oí que mi abuelo decía que no estaba seguro de que fuera bueno que me saltara un curso porque a lo mejor no era tan listo como ellos se creían. Mamá le dijo que eso era una tontería, y que qué sabría él. Esa noche me quedé pensando en lo que había dicho mi abuelo. Mi abuelo nunca lee nada porque no ve bien y apenas se entera de lo que dice la televisión. Mi abuelo un día me dijo que hiciera el dibujo de un fantasma y yo copié uno de Escubidu, con sábana blanca y haciendo uuuuuuh. Mi abuelo me puso un ocho. Yo le dije que me tenía que poner un diez y mi abuelo me dijo que él tenía un fantasma mejor. Yo le dije que eso era imposible, que lo que pasaba es que él no veía bien y que si se creía que podía hacerlo mejor que yo entonces que lo dibujara él. Mi abuelo dijo que no hacía falta,le dio la vuelta a la hoja y me dijo que el fantasma ya estaba ahí, que era un fantasma invisible, el más poderoso de todos los fantasmas. Yo le dije que eso era una tontería y le puse un cero. Mi abuelo dijo que no tenía que haber hecho eso, que el fantasma invisible se iba a enfadar mucho y yo me reí porque mi abuelo no sabe nada de nada, y fui a enseñarle a mi mamá mi dibujo del fantasma de Escubidu. Mientras mi mamá me decía lo bien que me había quedado vi que (pausa) el cero que yo le había puesto a mi abuelo (pausa) el de su fantasma invisible (pausa) se había convertido en ¡un diez! Al principio creí que había sido el fantasma pero como soy tan listo enseguida me di cuenta de que mi abuelo había hecho trampas: delante del cero que yo le había puesto él había puesto un uno para que pareciera un diez, ¡y entonces le dije que a mí no me podía engañar porque yo era un niño muy listo aunque sólo tuviera cuatro años! (Pausa.) Mi abuelo me dijo que no era tan listo como yo me creía, que era un niño muy retorcido para sólo tener cuatro años. (Pausita.) Desde entonces escucho con atención las tonterías que dice mi abuelo. ¿Por qué habría dicho que sería mejor no saltarme un curso? Si me salto un curso iré con niños más mayores que sabrán más que yo. Pero yo soy el niño más listo de mi clase. Aunque cuando vaya a una clase de niños más mayores que yo ya no seré el más listo. Cuando yo tenga cinco años ellos tendrán seis años y habrán tenido un año más de tiempo para ser más listos que yo. Aunque estudie mucho es muy difícil que pueda adelantarles si me llevan un año de ventaja. No seré el niño más listo de todos y como todos los niños sabrán más que yo… ¡me convertiré en el niño menos listo de todos los niños! Entonces la nueva señorita dirá que si no era un niño tan listo no debería haberme saltado un curso y tendré que volver atrás al curso de la señorita que tengo ahora y los otros niños dirán que no era tan listo como parecía, ¡y mi abuelo dirá que él tenía razón!(Pausita.) Será mejor que me quede en el curso que tengo ahora, con los otros niños. Pero si sigo siendo el más listo y haciéndolo todo bien, la señorita le seguirá diciendo a mi mamá que me salte el curso y entonces me llevarán al curso de los niños más mayores y ya no seré el niño más listo de la clase. ¡Yo no quiero saltarme un curso! (Pausita.) Tengo que conseguir quedarme en mi clase, y pasar de curso con los otros niños sin saltarme ningún curso. Puedo hacer como que no sé algunas cosas que sí sé. Pero si fallo para pasar de curso con los otros niños tampoco seré el niño más listo de la clase, porque hay dos o tres niños que muchas veces saben todas las preguntas, aunque no tan bien como yo, pero si yo fallo a propósito para que no crean que soy tan tan tan listo y me obliguen a saltarme un curso, si fallo aunque sea un poco ya no seré el mejor niño de la clase aunque yo sepa que soy más listo que todos los otros niños. ¿Qué puedo hacer para seguir siendo el niño más listo de mi clase y que no me obliguen a ir a una clase donde los otros niños más mayores saben más que yo? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? (Pausita.) Ya lo sé: soy el niño más listo de todos los niños de mi clase. Siempre lo seré. Yo sé todo lo que se puede aprender en mi curso. No tengo que fallar un poco porque entonces pasaré de curso sin ser el niño más listo de mi clase. Tengo que fallar más, tengo que fallar mucho, tengo que fallarlo todo. Tengo que hacer como que no sé nada de lo que ya he aprendido. Así no tendré que saltarme un curso por ser tan listo, ni pasaré de curso por fallar sólo un poco. Al hacer que no sé nada de todo lo que ya sé tendré que repetir curso y entonces estaré con otros niños que no sabrán nada, y aunque todos crean que yo tampoco lo sé, en realidad sí sé todas las respuestas y empezaré otra vez a decirlo todo bien antes que ningún otro niño y así la señorita volverá a decir que soy el mejor, ¡el niño más listo de la clase! Tengo que hacerme el tonto para que nadie sepa que soy tan listo que me hago el tonto para que no sepan lo listo que soy. (Pausita.) Soy el niño más listo de mi clase. Adiós.