| ZATURECKY (texto) |
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¿Qué pasa si Karlos, el nuevo doctor de la Klinica privada más privada de la ciudad, descubre los misteriosos papeles del desaparecido Doctor Zaturecky, por los que el director Kuetos y su esbirro, la enfermera Klara, darían todo cuanto tienen? De novia boba a mujer fatal, y de enfermo terminal a enfermo terminado, un poco de burocracia enloquecedora y ya tenemos los ingredientes para ZATURECKY, farsacéutica de la medicina y el poder, con la que su autora Susana Sánchez se licenció en Dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. El texto fue elegido para formar parte del IX Ciclo de Lecturas Dramatizadas de la SGAE, con dirección de Andrés Lima y Secun de la Rosa e interpretado por los actores de la Cía. Animalario: Guillermo Toledo, Natali Poza, Javivi, Javier Gutiérrez, entre otros. Zaturecky está publicada por la editorial Fundamentos 2002.
de Susana Sánchez Publicada en Espiral FUNDAMENTOS Promoción RESAD 1997- 2001 MADRID 2001
Dramatis Personae: Alicia Karlos Klara Kuetos David La voz de la ventanilla La voz de enfrente La nueva voz de la ventanilla Prólogo (Karlos entra en su nuevo despacho, viste un traje de chaqueta impecable y trae una foto de su novia, Alicia. Karlos elige un espacio donde colgarla y se decide por quitar un cuadro torcido. Así, por casualidad, descubre un agujero en la pared donde hay un montón de papeles. Sigue investigando y encuentra una pistola que le seduce inmediatamente y le hace olvidarse por completo de cualquier otro hallazgo. Juega con el arma, adopta poses de James Bond, de pistolero, hasta que, de pronto, llaman a la puerta.) Karlos.- Un momento, un momento. (KARLOS coloca el cuadro en su lugar y el agujero queda tapado de nuevo, con los papeles y la foto de Alicia en su interior. Coge la pistola y la guarda en el bolsillo. El cuadro decide quedarse torcido. Karlos respira hondo y adopta la compostura que se supone a un profesional de su categoría.) Karlos.- Adelante. (Entra KUETOS, con un traje aún más impecable y un maletín.) Muy buenos días. Kuetos.- Veo que ya se ha instalado. Karlos.- Sí, bueno no, acabo de llegar. Yo… Kuetos.- Parece algo nervioso. Karlos.- ¿Nervioso? Para nada, para nada. ¿Por qué iba a estar nervioso? Kuetos.- Tiene motivos. Si yo fuera usted y estuviera delante de alguien como yo, lo estaría. Según mi contrato debo conocer a todos los empleados personalmente, de no ser así hubiera seguido desayunando tan tranquilo. (Abre el maletín y saca el currículum de Karlos) Quizá no tan tranquilo, un compañero con un expediente como el suyo se convierte automáticamente en un peligroso competidor, pero en cualquier caso hubiera seguido desayunando. Odio que me interrumpan cuando estoy comiendo. Karlos.- Igual me pasa a mí. Kuetos.- ¿Cree que puede ganar mi simpatía por llevarme la corriente? Karlos.- Yo… Kuetos.- Pues sí, sí puede. Y debe. Sepa que si usted no me gusta puedo ponerle de patitas en el paro hoy mismo. Es un trabajo desagradable pero, en fin, me encanta hacerlo (carcajada bien siniestra.) Karlos.- Glub. Para algo es el director. Kuetos.- Umh. Tengo unas preguntas que hacerle, sólo son unos detalles sin importancia, para cerciorarme de que se ajusta a la política de la empresa. ¿Es usted uno de esos especialistas cuya máxima aspiración es ser director en lugar del director? Karlos.- Le aseguro que no. Kuetos.- Ah, ¿no? ¿Y por qué no? Considero que tal ambición es más que loable. He consagrado toda mi vida a conseguir y conservar este puesto, y ahora usted se atreve a asegurarme que no le gustaría estar en mi lugar; francamente o es usted un estúpido o lo que es peor, me está insultando. Karlos.- Ha debido entenderme mal, quiero decir que me habré explicado mal. Yo no he venido a quitarle nada a nadie. Este despacho es más de lo que esperaba. Kuetos.- ¿Y por qué? ¿Es que no se considera cualificado para el cargo? Pensé que era el mejor. Karlos.- Llevo más de dos meses trabajando en departamentos de alta cualificación, no le defraudaré. Conozco sus ensayos y creo que son la vanguardia de la investigación, los informes más precisos que se han publicado en los últimos años. Kuetos.- Curioso. Porque hace más de una década que rechazan mis artículos. ¿Cuál fue el último pretexto?, ¿posibles crímenes contra Karlos.- Llámelo crímenes contra Kuetos.- Magnífico. (Pausa) ¿Quién ha movido ese cuadro? Karlos.- ¿Qué cuadro? Ah, ese cuadro. No me había fijado. Kuetos.- Está torcido. Karlos.- ¿Usted cree? Yo lo veo bien. (KUETOS va a colocarlo y lo tuerce más aposta.) Kuetos.- Ahora. Perfecto. Karlos.- Hombre… Kuetos.- ¿Sí? Karlos.- Perfecto. Perfecto. Kuetos.- Le garantizo que si continúa con esa clase superficial y gratuita de halagos algún día le convertiré en mi sucesor. Fíjese en este despacho: el hidromasaje de la bañera a veces resulta aburrido pero uno no puede prescindir de él cuando se acostumbra. Ni de todo lo demás. ¿no le parece? Karlos.- Siempre he querido probar un jacuzzi. Kuertos.- Como todo el mundo. Algunos, además, queremos morir en él. (pausa breve) Lo primero que debe hacer para ser lo que quiera que sea es parecerlo. (De un armario saca una bata blanca y una fregona con los que viste a KARLOS.) Karlos.- ¿Una señora de la limpieza? Kuetos.- Su capacidad de percepción es elevada, tal y como indica la ficha. Temí que hubiera falsificado datos. (Le cambia la fregona por un estetoscopio y contempla, con arrobo, la imagen lograda.) Kuetos.- Perfecto. Ahora es usted uno de los nuestros. Un médico de la sanidad más eficaz y más privada del país. Bienvenido a la clínica, doctor Karlos. I.- Alicia en recepción (ALICIA, vestida de aceitunera, llega a Alicia.- Hola, buenas tardes. Soy donante de sangre. Alicia.- Verá, yo estaba en el recibidor, es que he quedado, cuando el altavoz anunció que necesitaban sangre de mi tipo, que era muy urgente. Alicia.- Aquí está mi carnet. Por lo visto se trata de una emergencia. |
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